Esta exposición se puede visitar en el Centro Porsche Sevilla: Autovía Ruta de la Plata 3, 41900 Camas, Sevilla
Toda historia empieza en algún sitio. La de Porsche empieza en Stuttgart, y la de Stuttgart empieza con caballos.
En el siglo X, donde hoy vibran motores de alta precisión, había un jardín de yeguas: Stutengarten. De ese espacio dedicado a la cría equina nació una ciudad que, siglos después, se transformaría en uno de los epicentros industriales de Europa. Del cuidado del caballo al diseño del motor. Del hierro que herraba cascos al hierro que da forma a la ingeniería.
No es casualidad que el escudo de Porsche lleve un caballo. Ese animal que está en el origen de Stuttgart sigue galopando, ahora como símbolo de potencia y precisión mecánica.
Rubén Fernández Castón trabaja sobre esa transformación. Sus esculturas de hierro son cabezas de caballo descompuestas: dientes, ojos, orejas, hocico. Pero geometrizados, plegados, fragmentados. Como si hubieran pasado del mundo orgánico al industrial. Como si la fuerza del animal se hubiera traducido en estructura, en ángulo, en volumen puro. Pueden recordar al caballo del Guernica, esa misma intensidad convertida en grito metálico.
Junto a estas piezas, tres cuadros geométricos y una instalación que evoca los postes donde se amarraban los caballos. Todo en negro. Por primera vez en su trayectoria, el artista elimina el color. Lo que queda es geometría pura, hierro, piedra negra. Un diálogo perfecto con el espíritu de la Black Edition: elegancia radical, ausencia de concesiones, pura esencia.
El título lo dice todo y no dice nada. Herrar es fijar, es sujetar, es preparar para el camino. Pero también es hierro, materia, peso, permanencia. Como Stuttgart, como Porsche, como toda buena historia: algo que nace de un lugar concreto y nunca deja de moverse.