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Juanma Moreno ( Alcalá la Real, Jaén, 1986) pone en marcha un nuevo proceso creativo experimental, que busca explotar las posibilidades de la Inteligencia Artificial para abrir caminos en el ámbito de la expresión artística visual.

Propone una nueva metodología de creación, en la que el punto de partida está en la obra reciente del autor, sobre la que una serie de redes neuronales, con diferentes capacidades, producen contenido nuevo y a la vez auto-referencial. Este resultado es re-interpretado por el artista. Este proceso “de ida y vuelta” potencia la reflexión sobre el propio lenguaje artístico, sobre el lenguaje generado por la máquina, y por la interacción entre ambos en uno y otro sentido.

Juanma Moreno El sueño de los robots

Visita guiada de Juanma Moreno por la exposición El sueño de los robots 11-04-2021

 

Cibercostumbrismo. La mirada de las máquinas

Texto: Anabel Zunino

En el siglo pasado, con la invención del ordenador comenzaba la era electrónica y nuestra generación anterior imaginaba cómo sería el futuro. Sabían que tenían en sus manos una herramienta que podía servir  para hacer el bien (avances en medicina,  desarrollo tecnológico, etc) pero a la vez también se vio como una fuente de amenazas, como ocurre siempre que nos enfrentamos a algo desconocido. Cuando surgió la inteligencia artificial, ese temor se multiplicó: ¡Máquinas que aprenden por sí mismas, eso es demasiado poder! ¿Quién controla ese poder? ¿Y si las máquinas llegaran a ser más inteligentes que el hombre? ¿Sería el fin de la humanidad? En Nueva York (1997), la máquina de ajedrez IBM DeepBlue vencía al por aquel entonces campeón de ajedrez Garry Kaspárov y el futuro se hizo presente. Más de veinte años después, esa tecnología basada en una inteligencia artificial especializada nos ayuda en campos como la medicina, el transporte, la distribución de la electricidad, el ámbito financiero, etc. El temor a una inteligencia artificial más generalizada que supera al hombre y lo destruye es uno de los temas que más ha alimentado el mundo de la ciencia ficción, tanto en cine como en literatura, y, por ser un medio de masas más popular, constituye la imagen más aceptada que tenemos de ella. Este camino se inicia en el cine en 1968 con 2001 Odisea del Espacio, y es el punto de partida del que surge un amplio catálogo de argumentos que llega hasta nuestros días.
La primera vez que vi la obra de Juanma Moreno, me fascinó su capacidad de utilizar magistralmente la técnica pictórica tradicional y fusionarla con un imaginario actual y muy pero que muy contemporáneo. Si nos preguntamos de qué somos contemporáneos hoy en día, está claro que la respuesta es de la electrónica y que nuestro presente y nuestro futuro está condicionado por la inteligencia artificial, para lo bueno y para lo malo. Digo con respecto a lo malo, algunas amenazas del pasado se han hecho realidad, porque a pesar de todos los logros y avances científicos que hay que celebrar, este avance, sin darnos cuenta y festejándolo casi, nos ha transformado en una sociedad vigilada y manipulada con fines económicos como predecían algunas novelas de ciencia ficción. Y es así cómo todos tenemos actualmente en nuestro bolsillo un dispositivo conectado a sistemas que usan redes neuronales para, con la información personal que volcamos, bombardearnos con anuncios basados en nuestros hábitos. Porque a día de hoy nos hemos acostumbrado a ver anuncios a cambio de aplicaciones gratis, ¿alguien ha pensado que Facebook podía ser de pago? o ¿de qué viven los señores de Facebook? A cambio tenemos unas redes sociales que, si en un principio iban a servir para conectarnos, el resultado es que vivimos como los prisioneros de la cueva de Platón, consumiendo una realidad artificial que va moldeando nuestro comportamiento estimulado por los likes y la publicidad. Esa realidad artificial proyectada en las redes sociales es el imaginario elegido por Juanma para su obra. Esta tiranía de las imágenes y la invasión de medios que hace que hayamos llegado a un punto en el que se banaliza todo y se pierde el sentido crítico, aunque personalmente creo que no llegaremos a perder la noción de lo que es la realidad. O quién sabe.
He querido arropar la obra de Juanma bajo el término “cibercostumbrismo” porque, aunque muestre los usos y costumbres de la sociedad actual, lo hace a través de una mirada cibernética. Juanma representa en sus cuadros imágenes encontradas en las redes sociales en las que el o los sujetos están desprevenidos, posando artificialmente o en un estado fuera de lo normal. Una especie de anti-fotos que alimentan internet a diario. Estos cuadros que pinta son volcados a una red neuronal que genera a su vez imágenes. Lo que más llama la atención de las imágenes devueltas es lo grotesco de las formas y es que estamos viendo a través de los ojos de una máquina. Juanma vuelve a representar pictóricamente esas imágenes devueltas por esta inteligencia artificial atraído por ellas y su estética monstruosa como un imán. Fruto de nuestro consumo de películas de ciencia ficción en las que empatizamos fácilmente con androides, lo primero que uno puede pensar cuando ve estas últimas representaciones es: ¿será así cómo nos ven las máquinas? Y es que ahora que el futuro ya ha llegado resulta que no es tan romántico como nos habíamos imaginado y a lo mejor teníamos algo de razón en tener miedo, sobre todo después de ver cómo es la imagen que nos devuelve de nosotros mismos. 

 

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